Siempre escribo cosas tristes o deprimentes. Principalmente, porque la mayoría del tiempo escribo porque estoy triste. Pero hoy no, aunque no lo he estado en algún tiempo ya. Hoy quiero escribir algo más personal, algo quasi bonito.
Cuando nací era un bebe relativamente normal. Nunca tomé mamadera, mi madre me alimentó únicamente con leche materna. Crecí con un poco de bajo peso pero aun en el rango normal. Al menos hasta que cumplí dos años de edad más o menos. Luego de ello mi vida y la vida de mi madre, en consecuencia, se volvió algo más que miserable. De la nada y sin ningún motivo apararente era incapaz de mantener comida en mi estómago. Sí, por asqueroso que suene, no podía comer sin vomita. No es que yo me lo provocara ni nada. Simplemente cuando terminaba de comer, era solo cuestión de tiempo y pasaba.
Los días eran horribles. A medida que pasaban las horas la fata de comida hacía que mi estómago se llenara de gases, lo cual a su vez provocaba que no fuese capaz de tomar agua y me deshidratara. Tenía que ir al hospital y pasar la noche internada al menos 4 veces por semana. Aún tengo las cicatrices de las intravenosas que me ponían. Cada vez que estaba al borde de la desnutrición debíamos viajar a la ciudad capital donde era internada en el hospital para niños por al menos un mes.
A pesar de todo, nadie daba una razón. No era una infección, ni había nada mal conmigo aparentemente. Lo llamaron "mala absorción digestiva" y aparentemente no había ningún medicamento que ayudase. Cuando cumplí 4 años aparentemente me mejoré por mi cuenta. Así como llegó la enfermedad se fue. Poco a poco pude incorporar distintas comidas a mi dieta. Sinceramente, esto fue difícil. Verán, cuando cada cosa que comes regresa a tu boca no importa cuanto trates de evitarlo, con el tiempo todo te da asco. Pizza, helado, nuggets, papas fritas, todo era asqueroso para mi. Y esto es lo que hizo la vida de mi madre aún más complicada.
Ahora, vuelvo al tema ¿ por qué pienso que escribir acerca de vómito es algo "quasi bonito" ? Bueno, porque de eso no es de lo que quiero escribir. Cuando era más joven no lo pude ver, y si lo vi no lo pude apreciar. Aun cuando cuando tenía 8 años y le pregunté a mi mamá ¿mami, por qué seguías dándome comida si sabías que iba vomitar todo de todas formas y tendrías que limpiar? No lo malinterpreten, me alegraba que lo hubiese hecho, pero no entendía como alguien podía tener tanta paciencia. No era "solo" darme comida y luego limpiar, sino convencerme de comer durante una hora o más porque como ya mencioné me daba asco la comida, alimentarme con cuchara incluso cuando era alguna bebida y después limpiar luego de todo ese tiempo perdido.
Incluso me sorprende un poco como no le había dado tanta importancia a ello. Ahora pienso en cuantas horas ella tuvo que quedarse esperando sentada en una silla de hospital el tiempo en que yo estaba internada, o la desesperación de ver a su hija cada vez más flaca. 13 libras, eso es lo que pesaba cada vez que iba al hospital, no importa cuanto tiempo pasara o cuanto creciera (lo cual no fue mucho), siempre pesaba 13 libras (5.3 kg). A pesar de eso, jamás la escuché quejarse.
Mientras tanto yo, a medida que crecí gasté tanto tiempo dándole importancia a lo que otros pensaran de mi, en lugar de preocuparme por lo que ella pensaba o sentía. Recuerdo las veces en las que dije comentarios o que actué de formas que la lastimaron, y en lo poco que pensé en ello. Ahora, cuando me preguntan si hay algo de lo que me arrepiento puedo decir con seguridad que no fue aquella vez en la que me peleé con el ex novio que ni siquiera recuerdo, o la vez en la que decidí quedarme hasta tarde en la computadora y no hacer tareas, sino todas y cada una de las veces en la que le hice daño a la persona que desde siempre demostró lo mucho que me amaba. Ahora que solo me puedo comunicar con ella por celular o skype pienso en todas las veces en las que la tuve frente a mi y en lugar de abrazarla como quisiera ahora, le respondí con alguna grosería.
Sería hermoso poder regresar en el tiempo y evitar tantas cosas. Si pudiese regresar y vivir mi vida de nuevo, volvería a cuando tenía 8 años sin pensarlo dos veces. Tengo 19 años, debería pensar en libertad y fiestas, pero ya tengo toda la libertad que podría haber deseado y ahora solo pienso en el tiempo en que no necesitaba libertad, porque ella estaba allí frente a mi y no en un mensaje de texto. Siento que el día más miserable de mi vida será el día en que la pierda a ella.
Y esto es lo más positivo que puedo escribir aun cuando estoy de buen humor.
That Ana... She seems like a very pessimistic person. It is so amazing? how she can transform something kinda cute in something kinda sad. -Everybody who reads this stuff.
Pasando por un momento difícil en mi vida, encontré alivio al escribir, quise compartirlo y aquí está...
viernes, 26 de febrero de 2016
lunes, 13 de julio de 2015
WTF
Así que... hoy me enteré de que el muchacho que fue mi primer amor en la infancia y mi mejor amigo por muchos años tiene un relación con otro hombre. No estoy celosa o en contra de ello pero me siento confundida. O sea ¿cómo es posible? Sé que pasó muchos muchos (muchísimos) años atrás pero fue algo de verdad, fue real y se siente extraño que suceda algo así. El hecho de haberme distanciado de él hace que no pueda siquiera preguntarle como sucedió todo. En fin, me alegro por él.
domingo, 21 de junio de 2015
Somewhere in front of you... inside of you
Existe un momento único. El segundo en el que necesitas hablar con alguien. Puede ser un día normal a las 5 de la tarde mientras paseas por la ciudad o en una noche en vela casi a las tres de la mañana en tu habitación. Ese instante en el que te ahogas por alguien, cualquiera, solo un ser humano que finja interés, es el segundo en el que mirarás a tu alrededor y miras tu celular y te darás cuenta... No ahí nadie ahí. No importa con cuantos amigos noctámbulos cuentes, no importa si estas rodeado de gente, por ese momento eres invisible. Pero, no todo es malo. Solo tarda un segundo acostumbrarse, como cuando bebes licor por primera vez. Ese tiempo fue suficiente para adaptarte, y ya nadie puede alcanzarte. Tal vez no sea así para todos pero para mí basta un solo segundo. Un momento por mi cuenta y me derrumbo. Supongo que sigo odiando no tener a nadie más que escuchar que a mi misma. Antes cada momento a solas me recordaba lo mucho que quería lastimarme y desaparecer, ahora mi mente es abrumada por la misma idea: algún día moriré y desapareceré. Yo... solo no quiero pensar en ello, pero es lo único que inunda mi mente en mis momentos de soledad. Ese sentimiento de que perderé todo incluso las manos con las que escribo. Mi madre siempre ha dicho que hablo como alguien que ha vivido por mucho tiempo, pero tengo 18 años, no debería sentirme abrumada de esta manera.
There's no one here, even if you scream no one will hear.
Do you like it here? Or you are up to run away?
What will you do when you learn there's no escape?
I'm not part of your world; I'm not something you can hide from
I'm just you... Your deep dark fears and the owner of those tears
How can you look so sad if you are with me? with yourself...
Is it so bad to be by your own? Isn't it fun to know what you feel?
Why do you have to be so negative when there is so much more around you?
Is it really so hard to be glad for the good things?
or is just easier to feel miserable for the bad things?
Should not you be doing something else?
What's the matter? you have always be in this way.
lunes, 18 de mayo de 2015
Capítulo 1 (Extracto)
Ya era enero del 2014 y faltaban 4 meses para el "gran viaje." El momento en que mi vida cambiaría para siempre. En diciembre del 2013 habían anunciado a los ganadores de las becas completas para estudiar en los Estados Unidos. El día después de mi graduación vi mi número asignado en la lista de los seleccionados. Me costaba creerlo, aunque no debería sorprenderme tanto, después de todo el día anterior era yo la que daba el discurso de graduación.
A pesar de que quedaban algunos meses de "vacaciones" decidí tomar clases para prepararme para la universidad. Aunque a decir verdad quería alguna excusa para pasar más tiempo con mis amigos. No obstante, a pesar de iniciar la universidad para estar cerca de mis amigos del colegio, en ella conocí un grupo especial de personas. Probablemente los mejores amigos que alguna vez tuve. Esos últimos meses había decidido vivirlos como lo que eran: los últimos meses que tenía como joven adulta en mi país. Cuando regresase de mi viaje tendría que buscar trabajo y mis amigos ya tendrían una vida establecida. Aunque traté de que no significase nada para mi, la verdad es que llegué a desear quedarme con mis nuevos amigos. Joel, Angie, Ernesto y Luis fueron mi único motivo para ir a dar clases a la universidad hasta tres días antes de mi viaje aún sabiendo que al final tendría que retirar todas las materias.
Cuando llegué a los Estados Unidos una muchacha llamada Bree me recogió en el aeropuerto. A diferencia de los demás yo tuve que viajar sola debido a un problema con mis papeles en el aeropuerto. Nunca había hablado inglés en el mundo real y hubiese sido horrible de no ser por Kyle. Conocí a Kyle el día que debía viajar, el también tuvo un problema con su papeleo. Le hablé y le deseé suerte. Fue muy sorpresivo verlo al día siguiente en mi mismo vuelo, pero fue aún más impactante que no solo se acordara de mi sino que me invitase a comer (en el aeropuerto) y me ayudara a encontrar la puerta en la que debía tomar mi otro vuelo.
Al llegar al dormitorio donde viviría con los demás becados y un grupo de brasileños por los siguientes 3 meses todo pareció entrar en una terrible calma. A pesar de que en meses previos había estado sufriendo recaídas en mis ataques depresivos todo parecía estar bien... La calma antes de la tormenta. Mantuve mínimo contacto con mi madre y cero comunicación con mis conocidos luego de llegar. Tenía un amigo en el grupo: Guillermo. Guillermo había tomado una camiseta para mí de las que habían repartido en la orientación el día anterior a mi llegada. Siempre era tan tierno, él ha sido mi más sincero amigo. Él me explicó algunas cosas acerca de la universidad y me acompañó durante los primeros días de "exploración."
A pesar de mi relativa alegría, yo seguía siendo una bomba de tiempo. Hizo falta una llamada por Skype de mi madre para quebrarme. Cuatro días después de mi llegada no podía dejar de llorar sin motivo aparente. Nada parecía mejorar, a pesar de los esfuerzos de Guillermo por ayudarme. Creo que él intentó de todo lo humanamente posible para que yo fuese feliz. Por grande que fuesen sus esfuerzos faltaba algo, faltaba yo. Debía crecer y darme cuenta de que el mundo no era como yo lo había pintado para poder así ser capaz de entender los detalles de mi amigo, sus palabras, sus cartas, sus regalos y todo lo que hizo por mi. Lastimosamente no fue hasta un año después que al leer sus cartas algo dentro de mí realmente se movió. Era como si a los 18 años de edad leyese una carta que había leído cuando era una niña. Me dolió no haber dicho gracias en ese momento, pero nunca hubiese sido capaz de entenderlo en ese entonces. Un año atrás todos los que se acercaban a mi me veían "indefensa," intentaban "reparar" a una muchacha que "seguramente solo necesitaba cariño." Tuve que toparme con personas que no tuvieron la más mínima intención de repararme para poder arreglarme a mi misma. De todos modos, Guillermo, por decirme todas las verdades que eran obvias pero que aún así yo no quería ver. Gracias, nunca lo olvidaré.
A pesar de que quedaban algunos meses de "vacaciones" decidí tomar clases para prepararme para la universidad. Aunque a decir verdad quería alguna excusa para pasar más tiempo con mis amigos. No obstante, a pesar de iniciar la universidad para estar cerca de mis amigos del colegio, en ella conocí un grupo especial de personas. Probablemente los mejores amigos que alguna vez tuve. Esos últimos meses había decidido vivirlos como lo que eran: los últimos meses que tenía como joven adulta en mi país. Cuando regresase de mi viaje tendría que buscar trabajo y mis amigos ya tendrían una vida establecida. Aunque traté de que no significase nada para mi, la verdad es que llegué a desear quedarme con mis nuevos amigos. Joel, Angie, Ernesto y Luis fueron mi único motivo para ir a dar clases a la universidad hasta tres días antes de mi viaje aún sabiendo que al final tendría que retirar todas las materias.
Cuando llegué a los Estados Unidos una muchacha llamada Bree me recogió en el aeropuerto. A diferencia de los demás yo tuve que viajar sola debido a un problema con mis papeles en el aeropuerto. Nunca había hablado inglés en el mundo real y hubiese sido horrible de no ser por Kyle. Conocí a Kyle el día que debía viajar, el también tuvo un problema con su papeleo. Le hablé y le deseé suerte. Fue muy sorpresivo verlo al día siguiente en mi mismo vuelo, pero fue aún más impactante que no solo se acordara de mi sino que me invitase a comer (en el aeropuerto) y me ayudara a encontrar la puerta en la que debía tomar mi otro vuelo.
Al llegar al dormitorio donde viviría con los demás becados y un grupo de brasileños por los siguientes 3 meses todo pareció entrar en una terrible calma. A pesar de que en meses previos había estado sufriendo recaídas en mis ataques depresivos todo parecía estar bien... La calma antes de la tormenta. Mantuve mínimo contacto con mi madre y cero comunicación con mis conocidos luego de llegar. Tenía un amigo en el grupo: Guillermo. Guillermo había tomado una camiseta para mí de las que habían repartido en la orientación el día anterior a mi llegada. Siempre era tan tierno, él ha sido mi más sincero amigo. Él me explicó algunas cosas acerca de la universidad y me acompañó durante los primeros días de "exploración."
A pesar de mi relativa alegría, yo seguía siendo una bomba de tiempo. Hizo falta una llamada por Skype de mi madre para quebrarme. Cuatro días después de mi llegada no podía dejar de llorar sin motivo aparente. Nada parecía mejorar, a pesar de los esfuerzos de Guillermo por ayudarme. Creo que él intentó de todo lo humanamente posible para que yo fuese feliz. Por grande que fuesen sus esfuerzos faltaba algo, faltaba yo. Debía crecer y darme cuenta de que el mundo no era como yo lo había pintado para poder así ser capaz de entender los detalles de mi amigo, sus palabras, sus cartas, sus regalos y todo lo que hizo por mi. Lastimosamente no fue hasta un año después que al leer sus cartas algo dentro de mí realmente se movió. Era como si a los 18 años de edad leyese una carta que había leído cuando era una niña. Me dolió no haber dicho gracias en ese momento, pero nunca hubiese sido capaz de entenderlo en ese entonces. Un año atrás todos los que se acercaban a mi me veían "indefensa," intentaban "reparar" a una muchacha que "seguramente solo necesitaba cariño." Tuve que toparme con personas que no tuvieron la más mínima intención de repararme para poder arreglarme a mi misma. De todos modos, Guillermo, por decirme todas las verdades que eran obvias pero que aún así yo no quería ver. Gracias, nunca lo olvidaré.
domingo, 19 de abril de 2015
Cuanto la extraño...
Mi mamá siempre fue mi modelo a seguir. Ella es una persona muy inteligente y no es por alardear, pero tiene una personalidad muy similar a la mía. Pienso que si ella hubiese tenido la oportunidad hubiese llegado muy lejos. Tal vez, mucho más lejos que yo. Ahora yo de hecho estoy muy lejos, muy lejos de ella y no hay día en que no añore verla y abrazarla. Pasó mucho tiempo de mi día preocupada de que le pase algo, porque no soportaría que algo le sucediera estando yo tan lejos. Ella escribió ésto para mi:
MI PEQUEÑO MUNDO
Te contare un sueño, un sueño que parecía realidad, del que no quería despertar pero sucedió
Me fui a tu cuarto, al que Johana y yo hemos nombrado nuestro refugio, me acosté en tu cama entre tus peluches y me quede inmóvil, mirando el techo imaginándote aquí a mi lado. Sin querer me dormí y tuve este sueño;
Veía una luz inmensa abrazadora, a tal punto que cegaba mi vista.
Mami!!!, pude escuchar a lo lejos, me era una voz familiar, y con cada palabra que pronunciaba se hacía más cercano su volumen, y al mismo tiempo la luz dejaba de cegarme, permitiéndome ver la silueta acercándose a mí.
En ese momento sentí como unos brazos pequeños me rodeaban y me apretaban, fue entonces cuando te vi, sonriendo frente a mí, feliz de estar de vuelta y yo, yo estaba aún más feliz de tenerte en la casa de nuevo,
Pero de repente las risas se apagaron, la emoción se disipo, todo quedo en silencio.
Un gran silencio reinó, aún más ensordecedor que el silencio mismo, no quería abrir los ojos aun sabiendo que el sueño había terminado quería seguir dormida para no dejarte ir, pero ya era tarde todo se esfumo.
Al abrir los ojos estaba mi otro Ángel dormida a mi lado, eso mitigo un poco mi pena y aunque sé que estas bien no consigo acostumbrarme a que estés lejos, pero tengo la esperanza de poder acostumbrarme a no tenerte cerca.
Te contare un sueño, un sueño que parecía realidad, del que no quería despertar pero sucedió
Me fui a tu cuarto, al que Johana y yo hemos nombrado nuestro refugio, me acosté en tu cama entre tus peluches y me quede inmóvil, mirando el techo imaginándote aquí a mi lado. Sin querer me dormí y tuve este sueño;
Veía una luz inmensa abrazadora, a tal punto que cegaba mi vista.
Mami!!!, pude escuchar a lo lejos, me era una voz familiar, y con cada palabra que pronunciaba se hacía más cercano su volumen, y al mismo tiempo la luz dejaba de cegarme, permitiéndome ver la silueta acercándose a mí.
En ese momento sentí como unos brazos pequeños me rodeaban y me apretaban, fue entonces cuando te vi, sonriendo frente a mí, feliz de estar de vuelta y yo, yo estaba aún más feliz de tenerte en la casa de nuevo,
Pero de repente las risas se apagaron, la emoción se disipo, todo quedo en silencio.
Un gran silencio reinó, aún más ensordecedor que el silencio mismo, no quería abrir los ojos aun sabiendo que el sueño había terminado quería seguir dormida para no dejarte ir, pero ya era tarde todo se esfumo.
Al abrir los ojos estaba mi otro Ángel dormida a mi lado, eso mitigo un poco mi pena y aunque sé que estas bien no consigo acostumbrarme a que estés lejos, pero tengo la esperanza de poder acostumbrarme a no tenerte cerca.
Y este fue el mejor de mis sueños porque estabas tú allí abrazándome y sonriendo feliz.
lunes, 13 de abril de 2015
El día en que no pude volver a creer
Si pudiese detener el tiempo ahora mismo y seguir viviendo al menos esta semana o este mes por el resto de mi vida sin duda lo haría. Lo tengo todo, no pido más. Puedo moverme, puedo pensar, puedo sentir, puedo tomar mi celular y hablar con todas las personas que he querido. Sin embargo, cada segundo que pasa es un segundo más cerca de mi destino. Cada minuto lejos de mis padres es un minuto que perdí sin verlos. ¿Qué pasará cuando ellos ya no estén? Me he acostumbrado tanto a solo ver mi celular y recibir un mensaje de mi mamá, ya es un hecho. ¿Qué será de mi el día que por más que revise mi celular, por mucho que la llame o la busque no la pueda encontrar? No sé que haré cuando ya no la pueda ver más.
Llegará el día en que vea por última vez a todas las personas que hoy son parte de mi vida. Será un adiós eterno, que nunca cambiará. Me gustaría ser joven otra vez, con 18 años debería estar en fiestas sin pensar en el futuro, pero no puedo. Quisiera ser la niña que vivía con mamá y papá y que todavía no razonaba acerca del mundo. Me encantaría creer que si soy buena algún día volveré a ver a todos de los que me tenga que despedir. Poder decir: "Dios me ve, él me cuida y él me reunirá con todos mis seres queridos" es imposible para mi. Hay tantas religiones que afirman saberlo todo, pero todas tienen algo en común: hay algo más. El miedo de desaparecer es tan grande que todos necesitan algo en que creer. Sin embargo, "vivir es hacer uso del tiempo que se nos ha dado." Debería seguir un sueño, pensar en el futuro y en mis deseos, pero el futuro es incierto. ¿Y qué si cumplo todo lo que quiero pero en el camino pierdo a alguien importante? Simplemente no puedo.
El futuro es el lugar en el que mis padres ya no están conmigo, en el que me despedí tiempo atrás de mis abuelos y donde mis amigos lucen distantes. El futuro es el lugar en que no importa que pase llegaré a estar sola. Es donde algún día al mirarme al espejo veré arrugas donde nunca antes vi. El lugar en el que veré a los jóvenes con envidia mientras viven despreocupadamente. El futuro donde me despediré del amor de mi vida, diré adiós al mundo y nunca más despertaré.
¿Qué hay después? Luego de que no me pueda mover, no pueda pensar y no pueda sentir. Nada. Volveré al mismo estado en el que estaba antes de nacer, no sufría, no me preocupaba, no existía. ¿Por qué quiero ser joven de nuevo? Porque hay personas que viven 100 años y mueren con la esperanza de volver a ver a todos los que conocieron, mientras que yo con 18 años vivo aterrorizada de lo que pueda suceder. No importa lo que haga sigo perdiendo el tiempo. Incluso ahora, he perdido estos minutos. No hay nada que pueda hacer. Estoy segura que si le preguntase a un anciano si quisiera volver a tener 5 años y estar con su madre me diría que sí. Yo también quisiera poder volver.
A veces pienso que todo lo que siento es estúpido. Es decir, soy una persona y existen más de un millón de personas en el mundo, todas con distintos sueños e ideas. No soy especial, sé que hay alguien que se siente igual que yo, sé que hubo alguien que se sintió como yo me siento ahora y que nunca pude conocer y sé que habrá alguien que se sentirá como yo y con el que yo ni siquiera llegaré a compartir el planeta. Cada vez que veo un bebé pienso en lo afortunados que son, ¡Cuánto tiempo tienen! Yo ya gasté 18 años de mi vida. Mi padre ya gastó casi 50 años de su vida, eso es más de la mitad del tiempo que tiene. No quisiera hablar de mis abuelos.
Cada día me siento tan ahogada por mis propios pensamientos que gritar por ayuda parece una buena opción. Pero, ¿quién me va a ayudar? Muchas de las personas cercanas a mí tienen fe, no soy nadie para decir algo que ponga en duda sus creencias. Y es que no quiero que nadie se sienta como yo, y me gustaría que todos tuviesen una religión. Es fácil ¿no? sé buena persona y tendrás vida eterna. Es tan perfecto, tan hermoso que me hace envidiarlos. Recuerdo una vez que fui a la iglesia para la misa de graduación de un amigo, el sacerdote dijo: "ahora hay muchos jóvenes que no creen en Dios y se ríen de personas como nosotros, pero yo los veo y siento lástima porque yo tengo algo en que creer y no tengo miedo. Ellos viven en la incertidumbre del mañana." Fue como si algo dentro de mi se rompiese en ese momento, pensar que tuve esperanza pero que ya la había perdido. Cualquier persona religiosa puede verme y pensar "Dios mío, ¿cómo es posible no creer?" Yo los veo y pienso ¿cómo es posible creer? Todo lo que sé desacredita sus argumentos, pero no importa si se los digo, ellos no cambiarán su opinión. Del mismo modo, no importa lo que ellos me digan, yo no puedo creer. He ido a iglesias, templos, mezquitas, etc. y lo único que he logrado es observar como esas personas tienen algo que yo no.
Es curioso, hace unos meses luchaba por no hacerme daño a mí misma y ahora tengo miedo de llegar a perder todo lo que tengo. ¿Existirá ese momento en el que yo pueda ser feliz, sin pensar en nada más?
domingo, 5 de abril de 2015
“We are going to die, and that makes us the lucky ones. Most people are never going to die because they are never going to be born. The potential people who could have been here in my place but who will in fact never see the light of day outnumber the sand grains of Arabia. Certainly those unborn ghosts include greater poets than Keats, scientists greater than Newton. We know this because the set of possible people allowed by our DNA so massively exceeds the set of actual people. In the teeth of these stupefying odds it is you and I, in our ordinariness, that are here.We privileged few, who won the lottery of birth against all odds, how dare we whine at our inevitable return to that prior state from which the vast majority have never stirred?” - Richard Dawkins
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