domingo, 22 de diciembre de 2013

Discurso Primer Borrador

Buenas tardes tengo el honor de dirigirme a ustedes en este día que es tan importante especialmente para mis compañeros y para mí. Sin duda ha sido un largo camino para todos, pero aquí estamos, en nuestra meta.
Hace aproximadamente dos semanas, cuando me dijeron que me correspondía hablar el día de la graduación, estaba realmente emocionada, así que decidí prepararme con la misma intensidad con la que muchos de nosotros hemos realizado trabajos o estudiado exámenes a lo largo de estos años, por eso ayer en la noche después de algunas horas en facebook y luego de buscar en wikipedia cómo hacer un discurso de graduación, empecé. 
Al escribir mi mayor preocupación, no era qué decir, sino ¿cómo hago para que mis compañeros y los demás presentes no se duerman? Habían tantas cosas que quería decirles pero al final tuve que recortar mucho y el discurso solo durará una hora y media, no se preocupen medí el tiempo para no agobiarlos. 
En fin, llegó el día. Hoy, por última vez, nos encontramos todos reunidos en el mismo lugar. Miren a su alrededor, aquí están las personas con las que han pasado al menos 6 horas diarias 5 días de la semana durante tres años o más. 
Muchos no queríamos que este año se terminara, pero todo pasó tan rápido que es como si ayer hubiese sido nuestro primer día de clases, aunque otros se alegren de que haya terminado, estoy segura de que todos tenemos algo que extrañar de este lugar. Recuerdo el primer día que llegué a este colegio, mi primera impresión fue que era un lugar inmenso, no conocía a casi nadie y me perdí buscando mi salón de clases.  Pero luego de tanto tiempo siento que este "inmenso colegio" se ha vuelto un poco más pequeño a como solía verlo.
A medida que pasaron los años, todos fuimos cambiando no solo físicamente, sino que observamos como muchos maduraron y cambiaron su forma de actuar, sin duda crecimos juntos. 
Es aquí en el Instituto David, donde además de conocimientos académicos, obtuvimos nuevas experiencias, aprendimos un poco más del mundo y de las otras personas.
Es posible que luego de hoy no volvamos a ver a algunos de nuestros compañeros, cada quién seguirá su camino. Esta meta, a la que hemos llegado, no es más que un punto de partida de una nueva carrera, una carrera que es personal. Saldremos de aquí juntos pero cada quien se va con un objetivo diferente. A pesar de eso no debemos olvidar a las personas que conocimos aquí, nuestras grandes amistades que en medio de todas esas largas y arduas horas de concentración y estudio, que seguramente todos nosotros dedicamos, estuvieron allí y nos sacaron más de una sonrisa, a nuestros profesores que siempre buscan transmitirnos conocimientos, especialmente aquellos que inclusive interrumpían su clase para aconsejarnos, sé que todos nos alegrábamos y apreciábamos sus consejos, y ¿Por qué no? Nuestros amores y desamores de colegio. A mí no me engañan sé que todos deben tener por lo menos uno por ahí. 
Mientras estudiamos aquí muchas veces nos enojamos, nos aburrimos, discutimos, nos stresamos, lloramos e incluso nos dormimos en clase. Sin embargo, mientras estudiamos aquí, nosotros reímos muchas veces, encontramos a nuestros amigos, luchamos por nuestros objetivos, nos divertimos y hubo momentos en los que fuimos realmente felices. 
Luego de hoy seguramente veremos el mundo de forma diferente y aunque la mayoría me conozca por mi positivismo, lo cierto es que todo será más difícil, el mundo no es justo. Puede que entonces veamos de forma distinta el colegio y queramos volver, pero nos queda un largo camino aún. A todos mis compañeros me gustaría aconsejarles que nunca se rindan ni pierdan de vista su sueño. Nos esperan muchas dificultades, sí; pero también tendremos oportunidades, no teman enfrentarse al fracaso, en situaciones difíciles es cuando pueden llegar a sorprenderse de su propia fortaleza, además es el momento ideal para reconocer a sus verdaderas amistades.
Como dijo Steve Jobs en su discurso en la Universidad de Stanford "No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se conectarán luego en el camino te dará la confianza de seguir tu corazón, incluso cuando te conduce fuera del camino trillado y eso hará toda la diferencia."
Confiemos en que cada situación por la que hemos pasado, cada logro, cada fracaso son los puntos que se conectarán en nuestra vida y que algún día cuando miremos atrás entenderemos que son esas situaciones las que nos permitirán alcanzar nuestro éxito personal.
Al intentar alcanzar nuestra nueva meta podemos caer de nuevo y podemos ponernos de rodillas. Sin embargo una cosa es cierta: Sea lo que sea que desees hacer, ve por ello.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Más de lo mismo...

 Obstáculos para superar la ruptura

  • "Exageración. 

 Con este proceso mental, el rechazado piensa de un modo exagerado que su ex pareja se lo está pasando fantásticamente bien, mientras él está destrozado. Cree que su mundo se ha empequeñecido, mientras que el de la  pareja se ha hecho cada vez más grande y estimulante. Algunas personas muestran una tendencia a disfrutar del propio pesar y utilizan la exageración para torturarse. Otro aspecto de la exageración es la idealización, la cual consiste en focalizar primordialmente en las cualidades maravillosas de la persona que se ha ido. En este caso conviene escribir una lista exhaustiva de todos sus defectos para llegar a ser más objetivo y ser capaz de seguir adelante."

  • Las nuevas ataduras.

 Como fenómeno opuesto al de la dependencia, las nuevas ataduras constituyen otro obstáculo para la curación: llenar la vida con numerosas actividades para suprimir el sufrimiento. Cuando se está tratando de establecer nuevas ataduras es difícil quedarse tranquilamente en casa, leer un libro o ver la televisión. Es como si se produjera una incapacidad de serenase y quedarse a solas. Se buscan relaciones efímeras que se consumen con rapidez, y añaden más inestabilidad emocional. Pasando de una relación a otra, el dolor y el miedo siguen en su sitio sin solución. Este es el escenario favorable para vivir engañosamente un “enamoramiento” que en realidad es una defensa para reducir el dolor. Este tipo de reacción es más frecuente en hombres que en mujeres, ya que estas últimas tienen más facilidad que los hombres para afrontar abiertamente sus sentimientos y el sufrimiento emocional. En el primer caso, mientras se pasa de una persona a otra, cada conquista puede reconstruir transitoriamente el  ego dañado, pero con el tiempo la gratificación es cada vez menor y al final habrá que hacer frente al sufrimiento de una vez por todas. Mientras se desarrolla la capacidad para estar solo, es bueno asumir que se tendrá que vivir y procesar el dolor, pero este también se acabará debilitando y la persona podrá sentirse más fuerte, más segura y con mayor capacidad para entender las razones de la ruptura. Es importante recordar que el sufrimiento puede ser constructivo; el desafío consistiría en poder funcionar de la mejor manera posible mientras la tristeza sigue su curso hasta que termina. Lo más destructivo, en realidad, es huir del dolor.
 http://www.isabel-larraburu.com/articulos/pareja/121-superar-el-desamor-.html

Me siento tan identificada con esto, posiblemente he exagerado mucho y he intentado crear nuevas ataduras, afortunadamente no funcionó. A decir verdad es frustrante, porque solo verlo me pone nerviosa, hoy me chateó, no dijo nada importante pero el hecho de que lo haga me revuelve el estómago y al mismo tiempo me enfurece, quiero olvidarlo... Ya he perdido la cuenta de cuantas veces lo he dicho pero sigo volviendo... afortunadamente él no lo sabe, no tiene idea lo mucho que me afecta y eso es lo único que me reconforta un poco. Posiblemente me tome tiempo olvidarlo ya que después de él ni siquiera he besado a alguien más. Después de tanto tiempo... me siento sola, pero aún así no quiero involucrarme románticamente con nadie más, si tan solo pudiese olvidarlo y ya... pero parece que esas cosas toman más tiempo del esperado. 

Como lo dice el consejo, escribiré una lista de sus defectos, aunque ya los halla mencionado muchas veces anteriormente creo que lo necesito...

¿Por qué debo olvidarlo y superarlo?
1. Sus celos: No quería que yo tuviese amigos hombres, no quería que hablara o chateara con otros y llego a prohibirme usar faldas y pantalones cortos para que otros no me miraran.
2. Sus groserías y malos tratos: Él era realmente agresivo conmigo, me miraba con odio siempre que decía algo que no le gustara, me sentía intimidada por esa mirada, me daba miedo...
3. Sus dramas: Nunca había un día de paz, siempre buscaba la forma de exagerar todo y eso era realmente problemático.
4. Su complejo de víctima: No importa lo que pasara el siempre era la víctima, todos lo maltrataban y él era el bueno de la historia del que todos se aprovechaban, lo mismo sucedía cuando discutíamos o incluso cuando terminamos, siempre me culpó de todo, y según él nunca hizo nada mal.
5. Su inmadurez: Durante un largo tiempo quise hacerme la ciega al respecto pero la verdad es que aún no a madurado, sus actitudes, sus comentarios, su manera de pensar, todo lo refleja, sicológicamente es un niño, incapaz de darse cuenta de lo ridículo que se ve y de diferenciar el bien del mal.
6. Sus problemas: No importa lo mal que yo pasara el día, cuando hablaba con él siempre tenía miles de problemas "más graves que los míos" y que generalmente eran causados por su actitud y su malcriadez.
7. Su complejo de superioridad: Se creía realmente superior a todos lo demás, no importa de qué se trate, él piensa que es un genio y que todo lo hace bien, es más si algo no le sale bien son los demás lo que no lo comprenden o es él que lo hace mal "a propósito".
8. Su acoso: Tenía que chatear o hablar por teléfono con él las 24 horas del día si no yo hacía algo mal. Se enojaba cuando yo decidía dormir en las tardes o cuando quería hacer algo para mí como salir con mis amigas o ver anime, todo mi tiempo debía ser para él. 
9. Su falta de tolerancia: Si yo cometía un error él automáticamente tenía derecho a tratarme como basura, insultarme y echarme en cara todo lo malo que hacía y yo solo no podía quejarme sino que tenía que disculparme y no conforme a eso no podía dejar de responderle tenía que aguantar todo. Pero si el se equivocaba bastaba con una disculpa, si yo me enojaba y le hacía lo que él me hacía a mí empezaba a tratarme mal y se enojaba si le recordaba lo que hacía mal,
10. Su falta de consideración: Él solo se preocupaba por sí mismo, aún si hacia algo bueno para mí era para que yo lo reconociera y no dudaba en recordármelo. Él sabía de la situación con mi padre y mi madre y aún así se enfurecía conmigo y me trataba mal cuando yo no podía salir con él, aún cuando me las arreglé para verlo una vez a la semana nunca era suficiente para él, jamás nada de lo que hice fue suficiente, siempre faltaba algo...

Viendo esta lista solo puedo preguntarme ¿cómo soporté ésto durante 7 meses? Me hicieron falta muchas lágrimas... y el mal hábito de culparme a mí misma de todo, siempre yo hacía todo mal... eso pensaba, me costó darme cuenta que no era así, aún después de terminar seguí justificándolo un tiempo pero luego fue como si me quitaran una venda y por fin pudiese aceptar la realidad... Todo este tiempo solo fui una masoquista.

Prácticamente me sentía como en esta canción



Baile de Graduación

El sábado 7 de diciembre fue mi baile de graduación, recuerdo que durante mucho tiempo estuve emocionada con que ese día llegara, invertí mucho tiempo (y dinero) para ese día y la verdad fue totalmente diferente a lo que esperaba, es decir fue aún mejor de lo que había imaginado, me divertí muchísimo, fui muy feliz. Si me hubiesen preguntado como creería que iba a ser mi baile de graduación a inicios de este año mi respuesta no hubiese podido estar más lejos de la realidad, este año han pasado demasiadas cosas y todo ha cambiado rápidamente, posiblemente para bien. Puedo afirmar que estuvieron presentes todas las personas importantes para mí (e incluso la mayoría de las personas que no me agradan pero eso es historia aparte, no me amargaré por eso), estaba mi familia e invité a mi mejor amigo, pude presentárselo a mi padre sobreprotector y todo salió bien.

Por otro lado el idiota también apareció allá (como era de esperarse), en cuanto llegué lo vi, estaba en la entrada, instintivamente lo ignoré y así pasé el resto de la noche. No puedo afirmar que me dio igual, pero sí puedo decir que cada vez duele menos.

Dejando lo emo de lado, puedo afirmar que fue una noche feliz e inolvidable, todo salió bien y todos fueron felices; excepto mi vestido, mi pobre vestido era muy largo y fue pisoteado por todo el mundo mientras bailábamos e incluso se le dañó la vasta y tendré que mandarlo a cortar, pero lo importante es que me divertí, bailé con Gabriel toda la noche, él tuvo que aprender a bailar de tanto ir a fiestas e intentó enseñarme, algún día aprenderé a bailar bien... algún día...

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mi Mejor Amigo


He invertido tanto tiempo publicando emociones pesimistas y cortavenas que no he podido mencionar muchos aspectos y personas importantes en mi vida. Una de esas personas es sin duda mi mejor amigo, el primer hombre que se acercó a mi y decidió ser sinceramente mi amigo, puede que él no lo sepa pero en ese entonces estaba aburrida de que todos los muchachos que me hablaban siempre tuviesen otras intenciones y se enojaban si eran rechazados. A decir verdad tampoco tenía muchas amigas, a pesar de que estaba Nicole nunca hablábamos de cosas personales. Él fue mi primer confidente y la primera persona que consideré sincera. 

En estos momentos si veo muy hacia atrás e intento recordar, se ve muy lejano, tanto que es como si él hubiese estado allí siempre, pero aún así no me gusta dar todo por hecho, ya que sin duda, perder su amistad sería realmente una de las peores cosas que podría pasarme. No sé en que momento exactamente nos volvimos tan cercanos, pero ciertamente es la única persona en quien confío totalmente. Es curioso que a pesar de que casi nunca estamos en el mismo lugar (nunca fuimos al mismo colegio, tampoco a la misma iglesia, casi no tenemos amigos en común, rara vez nos encontramos por casualidad en la calle) seamos tan buenos amigos. Conocerlo fue una de las mejores coincidencias del mundo. 

No es exactamente como que tenemos los mismos gustos o conocemos a las mismas personas, entonces ¿cómo podemos hablar tranquilamente tanto tiempo sin que hallan silencios incómodos? Creo que es por el mismo motivo por el cual hemos llegado a se mejores amigos; es porque hablamos de nosotros mismos, de nuestra vida, nuestras relaciones complicadas, como nos sentimos o las cosas que suceden a nuestro alrededor. Él es la primera persona a la que recurro cuando me siento triste o cuando me pasa algo malo, porque sé que puedo hablarle y que le interesará y me escuchará (o lo leerá en la mayoría de los casos) sin juzgarme y que aún así me aconsejará o me dirá su opinión al respecto. Así mismo me alegra poder escucharlo (o leerlo) a él, es posiblemente la única persona que me dirá la verdad cuando le pregunte algo, incluso si es personal, el hecho de que confíe en mí y me cuente sobre su vida y todo lo que le pasa me alegra ya que normalmente las personas suelen desconfiar de mí.

Él ha sido mi apoyo en muchas situaciones difíciles y me ha hecho reír en múltiples ocasiones; en todos estos años nunca me ha tratado mal y siempre ha respondido mis mensajes; ha sido honesto y es alguien irremplazable en mi vida (aunque todos mis demás amigos se fueran pero él se quedara podría seguir sonriendo); sin duda es el amigo que todos necesitan y quisieran tener; me siento afortunada por que sea parte de mi vida, gracias por tu amistad, Gabriel...  


lunes, 18 de noviembre de 2013

¿Qué he aprendido?

¿Cómo superar a un amor?


Cuando estaba con él pensaba que duraría para siempre, estaba ciegamente convencida de que no importa que pasara o cuanto discutiéramos siempre siempre estaríamos juntos, para ser sincera estaba tan convencida de ello que me asustaba, pensaba "yo no quiero estar con alguien así el resto de mi vida" luego concluía "tal vez algún día se aburra y se vaya, si eso sucede jamás estaré con alguien como él de nuevo." 

Pero aún así seguía viéndolo a él en mi futuro, hasta que un día todo acabó, él se fue, las promesas se rompieron, el amor se acabó.
Yo seguía convencida de que debía ser un sueño, eso no podía pasar, el me juró estar a mi lado por siempre, pero aprendí que "siempre" no dura tanto tiempo y que las promesas no necesariamente se cumplen. Los primeros días fueron así, hasta que salí de la negación, un lunes mi amiga me dijo: "Ana, Luis ya tiene novia". Yo no podía creerlo... no había pasado ni una semana, todo mi mundo se vino abajo. Y en ese momento supe quienes eran mis verdaderos amigos. Solo una amiga estuvo de mi lado y me defendió, Kathelen, desde ese entonces se volvió la persona en la que más confío, aunque tengo problemas para expresarme realmente la quiero, me aparte un poco de mis "amigos" ya que ellos dijeron: "pero si él también es nuestro amigo" cuando fui yo la que lo presentó como mi novio, me acerqué más a mis amigas, y pasé los días más divertidos de toda mi vida ¿Así que así es como se siente tener amigas? Fui feliz gracias a ellas.

Pero eso no cambia que seguía sufriendo por él, me resultaba difícil controlarme, no sabía que hacer cuando él estaba cerca, aunque poco a poco me fui dando cuenta de algo que no había notado antes: yo no estaba mal, era él. Todos me habían dicho que él era infantil e inmaduro, pero siempre decía que no era cierto que pensaban eso porque no lo conocían bien. Luego de que terminamos fue como si una venda fuera cayendo de mis ojos poco a poco (creo que he usado analogía demasiado en muchas otras entradas) y me permitiera ver la verdad, sí es un inmaduro, sus comentarios son estúpidos, tiene complejos de superioridad y es un grosero. Tal vez al ser su exnovia pueda parecer que digo esto por resentimiento, pero no es así, me costó mucho darme cuenta, estuve observando su comportamiento sus comentarios, le busqué lógica a su manera de pensar y de actuar, incluso intenté justificar sus actos (porque seguía enamorada) pero desde cualquier perspectiva, la respuesta era la misma: es solo un niño que no se da cuenta de lo que hace. 

Sinceramente cuando me di cuenta de eso me fue más fácil aceptar todo, ya no le trate de llevar la contraria (no se puede razonar con idiotas), tampoco debía seguir enamorada (más idiota parezco yo por sufrir por alguien así), decidí dejarlo actuar como quisiera, no contradije sus comentarios y la basura que habló de mí, le di la razón y le pedí que si se había desahogado por favor no lo hiciera más, no intervine en su relación y procuré no actuar como él, aún hoy él es la última persona que he besado, no quiero utilizar a alguien más por despecho o diversión.

 Luego sucedió probablemente lo más doloroso de toda la ruptura, él tiene una relación seria con alguien más. Todavía me pregunto ¿cómo hace para cambiar de persona tan fácilmente? Lo que me dolió más, desde el principio, no fue pensar que me había superado, sino que por su actitud lo único que pude concluir fue que sus sentimientos no fueron sinceros cuando estaba conmigo. Nadie puede jurar amor eterno un día y al día siguiente enamorarse de otra persona. Fue pasando el tiempo, y al verlo con ella parecía feliz, se ve ¿cómo cuando estaba conmigo? quiero creer que no, me gustaría pensar que la ama de una forma diferente, no me refiero a que la ame más o la ame menos que a mi (aquí estoy de nuevo afirmando que él me amaba cuando es algo de lo que ni siquiera tengo certeza) me refiero a que la ame de otra manera, ella no es como yo, por lo tanto no puede ser lo mismo.

Recientemente me buscó, quería hablar conmigo, deseaba volver a ser mi amigo ¿cómo me pides algo así después de todo lo que has hecho y dicho? le respondí que yo no quería ser nada de él, aunque mi corazón latió más rápido en ese momento, ya es tiempo de que me deje de babosadas, apartarme de él es lo único y lo mejor para mí. Siendo un tanto egocéntrica, considero que soy la persona que mejor lo conoce, incluso mejor que ella, y como lo conozco tan bien, no quiero estar cerca de él, aunque sé que por más que lo afirme incluso recientemente he llorado por él (y odio admitir eso), pero ya es tiempo, me siento diferente y aunque vuelva a atacarme la nostalgia en cualquier momento y llene este blog de cursilerías de despecho, no estoy perdida, sigo esforzándome.


No todo es malo...


Como ya lo dije aprendí muchas cosas de esta ruptura, antes quería un novio que solo estuviese para mí, que no se apartara en ningún momento y que quisiera pasar tiempo conmigo. No está mal desear eso pero ahora puedo afirmar que lo que quiero es alguien que tenga su propio mundo, sus metas, sus pasatiempos, sus amistades; alguien que de vez en cuando me invite a su mundo que lo comparta conmigo, pero que entienda que yo también tengo mi mundo, que no quiera adueñarse de él pero que también sea parte de él. Alguien que me ayude, que me pida consejo pero que sea fuerte, que confíe en mí, pero que no me vuelva un pañuelo de lágrimas permanente, alguien optimista que tenga una visión madura del mundo pero que conserve su sentido del humor, alguien que no tema corregirme pero que sepa apreciarme tal como soy y no trate de convertirme "en su chica ideal" (que se enamore de mí por lo que soy y no por lo que puedo ser), que sea sensible pero que no sea un bebé llorón que recurre a las lágrimas siempre que hay un problema, alguien que sepa aceptar sus errores y aprender de ellos rápidamente, que entienda que a veces todos necesitamos un tiempo a solas o salir con amistades, que no quiera pasar todo el día pendiente de lo que hago: un mensaje de vez en cuando está bien, pero chatear todo el día ya es vicio, que desee cuidarme pero que no sea un celoso manipulador, que se interese por mí y por lo tanto le interese llevarse bien con las otras personas cercanas a mí. Lo más importante que llegue a mi mundo como parte de él y no como un gobernante ególatra que quiera mandar cada aspecto de mi vida y que no tenga que prometer o jurar para convencer que es sincero, no quiero un te prometo... te juro... para siempre..., solo quiero pequeños momentos de alegría, si duran o no para siempre nos daremos cuenta en el futuro.



domingo, 17 de noviembre de 2013

Días como hoy...

Hoy es uno de esos días en los que lucho conmigo misma, así como pasó antes muchas veces hoy quiero huir.
Me había acostumbrado a estar sola siempre a mantener mi distancia, a no dejar que nadie sea lo suficientemente cercano a mí por un simple motivo: soy demasiado sensible. Es raro incluso escribir esto, si me conocieran en persona lo comprenderían actúo fuerte, soy dominante, me enojo y digo muchas “verdades” a las personas, las cuales casi nunca son ciertas. La verdad es muy difícil hacerme enojar, porque yo no me molesto yo solo me lastimo y actúo como si me molestara, prefiero que parezca que tengo mal temperamento a que se note que en verdad me duele.

Digo que no me importa y que no me afectan las cosas pero mientras tanto estoy apretando los labios y conteniendo mis lágrimas. Realmente odio eso, odio ser la clase de persona que llora fácilmente, aunque la verdad es que soy esa persona, soy la persona a la que le duele el rechazo, soy la persona que contiene sus lágrimas siempre que es lastimada, soy la persona que mantiene su distancia y nunca tiene amigos.
Había olvidado eso último ¿mantener mi distancia? ¿Por qué, si es divertido tener amigos? Me dije eso y olvidé mi costumbre, ya había pasado antes, las personas creen que porque soy “fuerte” o “independiente” o porque siempre sonrío las cosas no duelen, pues no es así. Ahora estoy luchando contra quien soy, mi instinto me dice que haga lo mismo de siempre: apartarme de lo que me cause dolor, mi corazón se siente aplastado con un nudo en la garganta queriendo llorar hasta olvidar todo y mi mente me dice que luche contra mi instinto, me dice que falta poco, si me apartara ahora perdería todo lo que hice este año, la amistad que ya no sé si exista.

Pensar en esto me molesta, me molesta no poder pasarlo por alto, me molesta que algo tan simple me duela tanto. Pero para mí nada es simple yo no juzgo a las personas por lo que me digan yo lo hago por sus actos y para mí cada acto representa algo, soy observadora, aunque no parezca me doy cuenta de la personalidad de los que me rodean por eso me doy cuenta de todas sus actitudes, y de cuando me rechazan.
Probablemente a nadie le importe lo suficiente como para darse cuenta de eso, pero yo estoy cansada de tener que hacerme la fuerte, de sonreír mientras me doy cuenta de que me dejan de lado, todos y cada uno de ellos.

Yo, ciertamente estaba feliz, pero ya volví a mi estatus quo, absolutamente nada es para siempre, ni siquiera el dolor que siento ahora. ¿Qué debo hacer? ¿Decir la verdad? A estas alturas ya todos piensan que me conocen, pero nunca se han dado cuenta de lo obvio… Yo no soy así, no soy fuerte ni independiente. Suelen decirme “tú no quieres a nadie” pero es al contrario, si se dieran cuenta de cuanto los quería sabrían cuánto me lastimaron y no quiero darle ese poder a nadie (aunque ya sea tarde). Cuando terminé con mi antiguo novio vi como los que decían ser mi amigos ahora decían “pero yo no estoy de ningún lado yo soy amigo de los dos” ¿cómo vas a comparar tu amista con él con la supuesta amistad que tenías conmigo?, en ese momento dejé de quererlos, dejaron de ser mis amigos y se volvieron solo personas cercanas aunque les siga diciendo amigos lo cierto es que no lo son. Por eso me apoyé en “mis amigas” pero ellas nunca han visto como soy, tal vez el problema sea yo, tal vez soy la que no encaja y no lo acepto, es probable que yo haya sido la única que consideraba eso una “amistad”.

Volviendo a lo importante ¿ahora qué haré?  Quiero olvidarlo todo y actuar como si nada hubiese pasado, pero lo cierto es que duele, duele demasiado para mí, porque esto no es la causa, es solo la gota que derrama el vaso, secretearse y decir: “no le digas a Ana”, salir adonde sea siempre con la frase: “no le digas a Ana”, enterarse de cosas que me interesaría saber y siempre decir: “Ay, no te puedo decir”. Todas son cosas que odio, cosas que se acumulan hasta el punto de asfixiarme, en el momento no siento nada y solo lo dejo acumularse pero siempre llega el día de hoy, el día en que no puedo aguantar más, el día en que mi sonrisa se borra y todo lo que hago es luchar conmigo misma para no huir, y siempre pierdo esa lucha, quisiera que esta vez no fuese igual, pero sé que ese intento barato de disculpa de hace un rato es todo lo que podría recibir de ellas, e incluso otra disculpa no cambia nada, el daño está hecho, depende de mí si puedo vivir así o si debo huir de nuevo…

Como odio los días como hoy…

Notas en el celular

18/10/2013
La misma historia desde dos perspectivas pueden ser dos versiones completamente diferentes de una historia que nunca será realmente contada.

06/11/2013
He estado en tantos lugares, algunos no cambian, otros ya no existen. En algunos he estado por breves instantes, en otros he pasado tanto tiempo que me llego a preguntar si algo cambiaría si yo no estuviera más, aunque sé la respuesta: todo seguiría igual.

07/11/2013
Esta es la primera y la última vez que nos encontramos. Hemos intercambiado 4 palabras como mucho y no sé nada de ti. Llamas mi atención y me gustaría conocerte mejor, pero eso es algo que no va a pasar. ¿A cuántas otras personas he conocido en situaciones similares? Ya perdí la cuenta. Si nos conociéramos más ¿crees que cambiaría mi suerte? ¿Llegaría a gustarte o me desilusionaría de nuevo y desearía no haberte conocido por casualidad? Eso es algo que nunca podré saber.